Preguntas y respuestas

En esta sección hemos recopilado y respondido a las preguntas más frecuentes sobre nuestros relevamientos sísmicos.

Es un tipo de técnica de exploración geofísica que utiliza ondas sonoras para producir imágenes de las rocas bajo la superficie de la Tierra. Las imágenes del subsuelo producidas por el estudio se utilizan para identificar posibles yacimientos de petróleo y gas. Los relevamientos sísmicos son una de las primeras etapas en la exploración de petróleo y gas, y se utilizan en prácticamente todos los proyectos de exploración de petróleo y gas del mundo, tanto en tierra como en alta mar. 

El relevamiento sísmico es un paso inicial crucial en la exploración de petróleo y gas. Las imágenes del subsuelo que produce el relevamiento se utilizan para identificar posibles depósitos de petróleo y gas y, a continuación, para decidir dónde practicar la perforación de un pozo de exploración. Los estudios geofísicos que utilizan fuentes de energía sísmica son la única tecnología viable para obtener imágenes precisas del subsuelo antes de perforar un pozo.

Equinor se ha comprometido con el gobierno argentino a llevar a cabo relevamientos sísmicos 3D en los bloques que opera costa afuera en Argentina durante del primer período de exploración. 

La adquisición sísmica 3D estará a cargo de un buque sísmico, equipado con una fuente de sonido, que utiliza aire comprimido para generar ondas acústicas que se dirigen hacia al lecho marino. Las ondas sonoras se reflejan desde diferentes capas de roca del subsuelo. A continuación, estas ondas se registran mediante una serie de sensores instalados a lo largo de cables gruesos (streamers) arrastrados por el buque sísmico. 

Todo este proceso se repite a lo largo de la zona de relevamiento. La información registrada se procesa mediante computadoras para generar imágenes del subsuelo en las que se pueden identificar posibles depósitos de petróleo o gas.

El buque sísmico emite las ondas acústicas a intervalos regulares. Para los relevamientos que realizamos en Argentina, el intervalo oscila entre cinco y siete segundos, y el sonido emitido dura menos de medio segundo.

Las fuentes no se activan durante períodos de mal tiempo o de paradas técnicas, ni cuando el buque transita entre líneas de relevamiento (cambios de línea). Por lo tanto, en un estudio típico, la duración total del tiempo de activación de las fuentes es inferior al 5 % de la duración total del relevamiento.

Para recopilar datos sísmicos, se lanzan breves ráfagas de aire comprimido desde una fuente de sonido hacia el agua y el fondo marino.

Esto crea ondas sonoras de baja frecuencia que atraviesan el agua, el fondo marino y las capas del subsuelo. A continuación, las ondas sonoras se reflejan hasta la superficie del mar, donde son registradas por los sensores.

Las ondas sonoras se emiten en intervalos regulares. Para nuestros relevamientos en Argentina, el intervalo oscila entre cinco y siete segundos. 

En el norte, el relevamiento se llevará a cabo en nuestras licencias de la Cuenca Argentina Norte (CAN_114, CAN_108 y extendiéndose ligeramente hacia CAN_100). 

En el sur, el relevamiento cubrirá la mayor parte de MLO_121, y partes de las licencias AUS_105 y AUS_106, en las Cuencas Austral (AUS) y Malvinas Oeste (MLO).

En el caso de las licencias del Norte (CAN_114, CAN_108 y CAN_100), tenemos previsto iniciar las operaciones en octubre de 2021 y, muy probablemente, finalizar el relevamiento en enero de 2022.

Para las licencias del sur (MLO_121, AUS_105 y AUS_106), tenemos previsto iniciar las operaciones durante el cuarto trimestre de 2022 y completarlas en el primer trimestre de 2023.

Calculamos que los días de adquisición representarán alrededor de un 70 % de la duración total del relevamiento. 

Para garantizar que el buque sísmico con el equipo remolcado pueda navegar con seguridad y sin interferir con otros buques en la zona de adquisición, tanto el buque sísmico como todo su equipo sumergido podrán verse en las pantallas de radar de otros buques.

Además, el buque sísmico irá acompañado de un buque de apoyo que velará que otros buques de la zona no se acerquen demasiado. Se establecerá una zona de seguridad para la navegación de hasta cinco kilómetros, tanto desde la proa como desde babor y estribor del buque sísmico, y de hasta 13 kilómetros desde la popa (cinco kilómetros por detrás del extremo de los streamers). 

El buque sísmico estará equipado con un sistema de navegación integrado (SNI), un sistema de identificación automática (SIA) y dispondrá de radio VHF y UHF para las comunicaciones. El buque también dispone de comunicaciones por satélite para el teléfono y el correo electrónico.

El capitán del buque emitirá avisos regulares de navegación y se comunicará periódicamente con las autoridades marítimas y portuarias pertinentes para indicar las zonas de operaciones actuales y futuras. También se notificará a las asociaciones de pescadores y a los pescadores industriales las actividades de relevamiento sísmico previstas, las fechas, la ubicación y la zona de precaución de seguridad emitida.  

Varios representantes de Equinor, de los cuales algunos serán argentinos, estarán a bordo del buque sísmico para supervisar el trabajo y asegurarse de que se lleve a cabo de acuerdo con los estándares de Equinor. 

Desde la década de 1950, se han realizado decenas de relevamientos y adquisiciones sísmicas costa afuera en Argentina. El más reciente se llevó a cabo entre el cuarto trimestre de 2020 y el primer trimestre de 2021, en la Cuenca Malvinas Oeste (MLO).  

Desde su fundación en 1972, hemos realizado cientos de relevamientos en todo el mundo. Desde el año 2000 hemos realizado más de una decena de relevamientos sísmicos en el continente americano, concretamente en el mar de Brasil, Canadá, Nicaragua y Surinam.

En todo momento tenemos en cuenta la coexistencia con otras industrias o partes interesadas que se ven afectadas por nuestras operaciones, como las empresas pesqueras y las comunidades locales. Por ser uno de los mayores operadores del mundo en alta mar, la seguridad es nuestra principal prioridad, tanto para las personas como para el medio ambiente. 

El sonido de las fuentes emisoras utilizadas en los relevamientos sísmicos es un impulso sonoro potente, pero no es lo único con esa intensidad. Los sonidos de la naturaleza, como los rayos que caen al agua, el desprendimiento de icebergs e incluso el sonido de algunos organismos marinos, pueden tener amplitudes similares. Al igual que ocurre con el ruido en el aire, el sonido bajo el agua se debilita a medida que aumenta la distancia desde la fuente sonora. 

Todas las comparaciones con el ruido de las explosiones nucleares o con el despegue de un cohete espacial o de un avión son erróneas. No tienen fundamento en investigaciones precisas. Más bien se basan en malentendidos sobre mediciones de ruido en el agua y el aire, además de otros factores. Es imposible comparar la energía que libera una explosión nuclear con la emitida por una fuente de sonido sísmica. 

No cabe duda de que el sonido procedente de las fuentes utilizadas en los relevamientos sísmicos es un impulso sonoro potente, pero no es lo único con esa intensidad. Los sonidos de la naturaleza, como los rayos que caen al agua, el desprendimiento de icebergs e incluso el sonido de los mamíferos marinos, pueden tener amplitudes similares o aún mayores. Al igual que ocurre con el ruido en el aire, el ruido se debilita en el agua a medida que se aleja de la fuente sonora.

Durante nuestras operaciones sísmicas en la costa de Argentina, contaremos con observadores de mamíferos a bordo del buque sísmico para vigilar y registrar las especies marinas, como las ballenas y los delfines. Su tarea consiste en asegurarse de que los animales sensibles a los sonidos de baja frecuencia no se encuentren cerca antes de poner en marcha la fuente de sonido. Una vez que la fuente de sonido se pone en marcha, la emisión acústica aumenta lentamente para dar tiempo a que los animales se alejen.

Si se observan animales en las cercanías durante la adquisición sísmica, se detendrá la emisión de sonido hasta que estén fuera de la zona de exclusión definida por las autoridades argentinas.